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La industria alimentaria en la actualidad es uno de los mayores problemas del ser humano, vivimos en un sistema insostenible, que tiene fecha de caducidad y que tarde o temprano nos pasará factura.

La sobreexplotación medioambiental, agrícola y ganadera, para poder mantener un nivel de consumismo (que no consumo) alimentario desorbitado (y de recursos de todo tipo en general), el derroche del ser humano… Todo ello, de la mano del sistema económico en el que nos vemos obligados a vivir… Junto con el exceso de industrialización y la desnaturalización de la alimentación, y una tendencia obsesiva por prácticas de la industria poco responsable…

Podrían ser algunas de las causas del empobrecimiento de salud global, física y mental, pero especialmente en el plano nutricional, y no menos importante…  del incontrolable agotamiento a marchas forzadas de los recursos naturales del planeta.

No es el objetivo ser catastrofistas con este artículo, ni alarmistas, ni sensacionalistas…, sino simplemente dar una visión crítica sobre los problemas de la industria alimentaria, que muchas veces más que problemas son estrategias comerciales insostenibles para nosotros pero muy rentables para ellos, cuyo único ánimo es el lucro sin escrúpulos, y que repercuten directamente sobre nuestras vidas, nuestra salud y estado nutricional, nuestra seguridad alimentaria, y algo muy importante, el agotamiento de los finitos recursos del planeta por un consumo, producción y alimentación muy irresponsables.

Nos engordan como al ganado, nos manipulan y nos engañan, mientras ignorantes de nosotros vivimos en una burbuja del “más es mejor”, del “todo” y el “ya”. Lo que no hagamos hoy, tendrá repercusión directa mañana.

El interés de cualquier negocio que se precie, en este caso industria, pasa evidentemente por los beneficios económicos. No hay más.

Aunque vamos a centrarnos en la industria alimentaria, hay otras industrias directamente relacionadas con la salud, como pueden ser la farmacéutica, la industria de los suplementos o del fitness y/o el “bienestar” en general, y todas con prácticas generalizadas muy irresponsables y con estrategias comerciales que rozan la ilegalidad, y por su puesto carecen de toda ética.

EL PRINCIPIO DEL FIN

gordoHay que partir de que la nutrición es una ciencia evolutiva, en constante crecimiento, lo que ha llevado a que la industria alimentaria “se aproveche” o en muchos casos “utilice la información” disponible sobre un tema, para sesgarla y sacar más rentabilidad a un producto o idea de negocio.

Desde hace ya algunas décadas, nos han bombardeado con ciertas cuestiones relacionadas con la dieta, que hemos creído, bien por desinformación o bien por una mala educación nutricional, o en algunos casos porque los conocimientos han ido cambiando…

Por ejemplo, nos decían que hay que comer cada pocas horas, tomando pequeños snacks para quitar el apetito, no saltarse el desayuno, sino que éste sea copioso, rico en hidratos para “tener energía para afrontar el día”, evitando comer hidratos de carbono por la tarde/noche “porque nos vamos a ir a la cama y no necesitamos tanta energía”, o que las grasas “engordan” y son poco menos que el demonio para nuestra salud, o que las proteínas dañan el hígado y los riñones, especialmente si son en forma de suplemento… Y otras cuestiones no menos rocambolescas, que gracias a dios se ha podido evidenciar que eran erróneas, como que el ejercicio con pesas no es recomendable en determinadas poblaciones (niños, adolescentes y ancianos) o que para perder peso es mejor hacer cardio y comer poco,  y bueno, un larguísimo compendio de afirmaciones elevadas a la categoría de dogma universal, sin tener el más mínimo sentido fisiológico en muchos casos, ni tan si quiera una mínima lógica.

Algunos ejemplos de estos mitos los hemos tratado en artículos anteriores como este o este otro. Pero veamos como la industria alimentaria o subindustrias como la del fitness, los suplementos o la farmacéutica, se ven enormemente beneficiados al alimentar o no desmentir estos mitos:

  • El desayuno, la comida indispensable del día, curiosamente a base de cereales y otros productos procesados.
  • Comer cada pocas horas con un patrón de 5-6 comidas diarias, con abundantes snacks. Lo que hace que comamos más y compremos más, y no precisamente alimentos reales, sino procesados.
  • La demonización de las grasas y proteínas, mientras se protege todo lo relacionado con los hidratos de carbono; en lugar de explicar los tremendos perjuicios de un consumo bajo de grasa y proteína, o que no tiene por qué sufrirse daño alguno por un consumo elevado de proteínas, y lo necesarias que son para cualquier edad, idem con las grasas.
  • Productos milagro. Yogures para mejorar el tránsito intestinal, también para bajar el colesterol, o para mejorar la densidad ósea… por poner 3 ejemplos sencillos… En lugar de informar sobre la necesidad de un consumo de fibra, grasas poli y monoinsaturadas o calcio, y enseñar a la gente donde encontrar alimentos ricos en estos compuestos.
  • Suplementos y productos “adelgazantes” de todo tipo, que si alimentos light, que si bajos en, que si ricos en… Todo para generar una falsa necesidad de consumo. Sin hablar de por qué automáticamente se dirigen a mujeres por ejemplo.
  • Consumo elevado de pseudoalimentos, productos al fin y al cabo, en lugar de alimentos. Esto reporta más beneficios a la industria.
  • Hiperpalatabilidad y un uso desmedido de aditivos, potenciadores y sustancias que hagan disfrutar tanto que sea imposible no consumir un product. Basicamente nos están drogando para que asociemos placer al consumir un producto, alienandonos.
  • Todo lo anterior, junto con una mala educación alimentaria, deriva en problemas de salud subsanables o mejorables a corto plazo con una dieta saludable (hábitos alimenticios adecuados), y es entones donde entra en juego la industria farmacéutica, que también se ve enormemente beneficiada por ejemplo de una prescripción absurda de estatinas para reducir el colesterol en lugar de hacer una intervención dietética segura, aumentando huevos, frutos secos y aceite de oliva y reduciendo azúcar, tan simple como eso (si casualmente más grasa y menos hidratos de carbono a expensas de azúcares simples).

Alimentando estos mitos o no desmintiéndolos, la industria alimentaria busca fomentar un consumo excesivo. Cuanto más comamos más ganan. Fomentar los beneficios del Ayuno Intermitente o de realizar 3 unicas comidas diarias o comer comida real en lugar de productos industriales y procesados, no haría más que mermar sus beneficios. Y responsables directos son las autoridades, puesto que la salud de la población se ve comprometida al no haber una información y educación nutricional coherente y responsable. E indirectamente, al haber problemas de salud otra industria beneficiada es la farmacéutica.

Llamadme conspiranoico, pero yo veo muchos indicios sobre por qué interesa tanto que este círculo vicioso no acabe nunca. Y lejos del plano económico, todo esto se arreglaría en términos de salud si hubiera una buena educación nutricional.

UN NEGOCIO SEGURO, pero… ¡IRRESPONSABLE e INSOSTENIBLE!

industriaalimentariaSeguro que habéis visto ya decenas de veces esta imagen. Todo lo que consumimos, sea producto alimentario o no, viene de un grupo empresarial concreto, y a su vez estos grupos responden a ciertos grupos de “poder”.

¿De verdad pensamos que un negocio milmillonario puede estar interesado en que se frene el consumo o que se responsabilice el mismo, siendo más ético y sostenible?

El sistema no está concebido para fomentar la promoción y prevención de la salud, sino para buscar un remedio o cura a una enfermedad.

Por dos motivos claros. Para enfermar hay que consumir mal y para curarse hay que seguir consumiendo. Y no resulta rentable precisamente enseñar a la gente a hacer las cosas bien (educación sanitaria y nutricional), a prevenir y a tener una salud óptima (educación sanitaria y promoción de la salud), porque peligrarían varios negocios: el de los fármacos, la sanidad en general y la industria alimentaria.

Cuando al prevenir los problemas de salud, mediante una educación sanitaria y sobre todo nutricional adecuada, se ahorraría mucho dinero, pero como es evidente, se gastaría menos y la industria tendría menos negocio, menos llenos los bolsillos.

Voy más allá, prevención y promoción de la salud se hace con campañas de todo tío, tráfico, alcohol, drogas, tabaco, hábitos saludables, higiene dental, postural, etc.

¿Pero que es lo que no se hace una correcta educación nutricional de la población, responsable y veraz? ¡PORQUE NO INTERESA!pecho

La estrategia ha sido clara. Culpar única y exclusivamente a un estilo de vida poco activo y sedentario, intentar identificar como único problema, del que se derivan otros, la falta de actividad física. Cuando si bien es cierto, es fundamental y muy importante, se le quita peso a la dieta… Y más que a la dieta, a los alimentos de mala calidad, porque de ese modo, se siguen enmascarando problemas de salud en el uso de ciertos fármacos, así como se crean y se venden productos alimenticios que falsamente “tratan” diferentes problemas, o especialmente, se evita caer en la tentación de pensar que la mierda que se come puede ser parte del problema.

Problemas, que promoviendo hábitos mejores de alimentación en conjunción con un aumento de la actividad física, podrían minimizarse e incluso desaparecer. Pero al mismo nivel desaparecerían del mercado muchos fármacos, muchos alimentos absurdos creados para fomentar un consumo excesivo irracional y sin sentido, y por ende, desaparecería su gran negocio.

ALIMENTACIÓN REAL, NUTRICIÓN REAL, SALUD REAL.

eat-real-foodEn mi opinión, el sistema consumista es una bola que no deja de crecer, y tristemente es imposible de parar, salvo que los gobiernos establecieran políticas comunes en dicha materia, fueran más restrictivos y promovieran mayor responsabilidad y ética en estas industrias (alimentaria, farmacéutica, suplementos, etc.) para intentar alterar positivamente el gran impacto que todo tiene sobre el medio, y sobre nuestra salud.

Por otro lado, podemos resumir en algunos puntos lo poco que podemos hacer para mejorar la situación, tanto medioambiental como en términos de salud y nutrición de la población global:

  • Promover el consumo de comida real y naturales, y no productos o subproductos industriales y procesados.
  • Procurar consumir alimentos de temporada y autóctonos en la medida de lo posible: ya que muchas veces para que un determinado alimento llegue a nuestra mesa, ha tenido lugar un proceso bastante negativo (sobreexplotación medioambiental, condiciones laborales indignas, contaminación excesiva
  • Gravar con ciertos impuestos, al igual que se hace con alcohol y tabaco, determinados alimentos o mejor dicho productos alimenticios, cuando supongan un aumento de riesgo de aparición de enfermedades.
  • Penalizar seriamente a empresas con prácticas de publicidad desleal, engañosa y que jueguen con las necesidades del consumidor. Por ejemplo, yogures que quitan el colesterol, productos supuestamente adelgazantes, productos con publicidad sexista, etc.
  • Promover una educación nutricional básica, desde pequeños para toda la población, mediante la inclusión en el sistema sanitario de profesionales de la nutrición.
  • Favorecer un comercio justo, apoyando la industria local. No puede venderse un producto en el supermercado más barato de lo que se paga al productor, del mismo modo que no puede ser prioridad la importación de terceros paises por obtener un ahorro mayor, a expensas de una pérdida de calidad y empobrecimiento de nuestra economía.

Todo eso es complicado, más si cabe en el mundo consumista y globalizado en el que vivimos, donde lo que menos se dispone es tiempo, la gente busca la panacea de la salud en todas partes menos donde puede encontrarla. Mejorar hábitos es una tarea imposible en muchos casos, debido al estilo de vida, un estrés constante, estereotipos y falta de información de calidad. Además que cada vez resulta más barato hacer las cosas mal.

No todo tiene por qué ser necesariamente malo… Y si no puedes con tu enemigo, aprovéchate de él.

toblertrenboloneHabrá que aprovecharse de las circunstancias. Y en cierto modo, puede ser positivo tener una mayor variedad de alimentos reales y de productos o subproductos derivados. Bien ya sea para dar mayor variedad a nuestra dieta, para poder hacerla más flexible o para poder obtener un beneficio real para nuestra salud o rendimiento, por esta mayor disponibilidad que ofrece la globalidad de una industria alimentaria y un sistema consumista abusivo.

Por ejemplo, en determinados casos para un deportista puede ser una necesidad utilizar productos alimenticios supérfluos en lugar de alimentos reales, bien por su poder energético o por su mejor precio o accesibilidad. Esto último hay que reconocer como un logro de la industria a nivel mundial, ya que sino fuera por ello unicamente dispondríamos de alimentos autóctonos y en “malas” épocas podría mermarse la producción determinada, cosecha u obtención, viendose peligrosamente comprometido un suministro alimentario concreto. U otro ejemplo, podría ser el tener acceso a alimentos típicos de otras regiones con características nutricionales positivas o caracteres organolépticos positivos, que ayudan sin duda a mejorar nuestra dieta.

Es imposible salirte del sistema. Me hace gracia cuando la gente habla de consumir productos orgánicos o de producción ética. La contaminación directa o indirecta en la actualidad es un hecho global, y aunque intentemos consumir alimentos supuestamente más “naturales”, de producción sostenible o menos contaminados, simplemente pagaremos mucho más caro el producto, y en el fondo la probabilidad de aunque sea minimamente siga contaminado, es alta.

Entonces, aprovechemos todo esto en la medida de lo posible y saquemos partido a la posibilidad de tener productos y alimentos no propios de una época del año o de una zona geográfica concreta, siempre para mejorar nuestra salud, nuestra economía doméstica y poder disfrutar de alimentos y productos derivados que ayuden a mejorar nuestra dieta.

Debemos intentar tener una visión crítica y fomentar esa educación nutricional que por desgracia nos sigue faltando, así como promover y promocionar la salud, dando ejemplo a los más pequeños y reclamando a las autoridades y empresas que se impliquen y prioricen políticas sociales encaminadas a tener una sociedad más saludable, participando en una economía más justa, y priorizando una industria más ética y sostenible.