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Cada vez está más de moda el eslogan que titula esta entrada: “Strong is the new sexy”.

Pero como es habitual, con cada moda, vienen los problemas, las malas interpretaciones, las descontextualizaciones y las exageraciones… y en gran medida vienen también los trastornos de la conducta, las obsesiones y las desvirtuaciones que conlleva tener una necesidad de “pasar el ego de rosca”, querer más y más… Y en esto del fitness es fácil caer en trastornos como la vigorexia o la orthorexia e incluso otros más extendidos como la anorexia.

En el momento que se aumenta el ego y no se diferencian los limites, se cae en el más es mejor y es fácil crearse problemas.

Hay que partir de que esta frase se hace famosa en el ámbito femenino del deporte, concretamente en el fitness. Pero cada cual la utiliza para tratar de ilustrar que las mujeres que practican un deporte en cuestión pueden ser sexis. Desde luego, pero habría que matizar la frasecita: Estar fuerte es sexy, si se mantienen unas condiciones. Y sobre todo es aplicable a chicas que entrenan fuerza, con una racionalidad y sin objetivos competitivos (iremos matizando, tranquilidad).

Estamos de acuerdo que es algo eminentemente subjetivo… pero más allá de opiniones personales o de canones de belleza hay que tener en cuenta que una chica que entrene no tiene por qué ser más sexy que una que no entrene. Y que hay un patrón de belleza natural, que va más allá de los gustos subjetivos, sino que depende de lo que naturalmente es atractivo para el sexo contrario.

En la actualidad, esta tendencia de que las chicas busquen estar más “apretaditas”, definidas, fibrosas, con cierto tono muscular… se ha radicalizado, pasando de que las chicas busquen un patrón estético, proporcionado y sobretodo femenino; r a estar muy musculadas, bastante más definidas de lo que natural y saludablemente corresponde, y a mi juicio lo peor de todo, tener una apariencia más masculina.

¿Dónde está el limite?

Hay que diferenciar donde empieza y donde acaba lo sexy. Y donde la mujer pierde el atractivo… Donde empieza a parecer un hombre, cuando necesita consumir determinados fármacos para alcanzar un nivel de rendimiento y poderío físico, que por otros medios no alcanzaría de forma natural…

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Habrá a quien le guste, respetable. Pero que una mujer parezca un hombre, no solo es anti estético, sino que puede ser problemático fisiológicamente hablando y restar una funcionalidad natural al cuerpo femenino.

Y precisamente no hablo de chicas que compiten en culturismo o fitness o crossfit que está tan de moda… hablo de que se están viendo conductas obsesivas insanas en chicas de todo tipo, que piensan que pueden estar como las de la portada. Mientras otro sector, distorsiona a tal nivel su imagen que llegan a verse como la de la izquierda, llevando su físico a un extremo que no es sano, que no es bonito y que no es propio de una mujer (y ni si quiera de un hombre).

Hay que explicar claramente, que igual que nos pasa a los hombres, las mujeres tienen una tendencia genética que las hará tener más grasa. Es una adaptación evolutiva. La grasa va de la mano para mantener un ambiente hormonal propicio para la reproducción, del mismo modo que es aislante térmico, entre otras funciones. Esto conlleva una adaptación positiva para la vida a nivel genético-evolutivo, una superioridad fisiológica, que implica también una mayor tolerancia o resistencia al dolor, por ejemplo.

Es por esta “necesidad” de almacenar más grasa y el ambiente hormonal, que la mujer es más resistente a reducir su porcentaje de grasa más de lo normal y a mantenerlo, o que de hacerlo puede ver mermada su capacidad reproductiva, así como otras alteraciones hormonales.

En definitiva, la mujer de la foto de arriba, es evidente lo que lleva en su cuerpo. No seré yo quien juzgue a nadie. Igualmente es probable que las chicas de la portada para lucir como lo hacen también hayan recurrido a ayudas farmacológicas de dudosa legalidad, pero lo que está claro es que en cualquiera de los casos hay un trabajo importante detrás, en cuanto a dieta y entrenamiento, en general, un nivel de sacrificio importante.

La diferenia entre las chicas de la portada del artículo, y la chica hiper musculada de arriba, es que unas tienen una apariencia natural propia de una mujer que se cuida y la otra parece un hombre, independientemente de que ambas tengan un nivel alto de sacrificio, entreno, dieta, e incluso diferentes sustancias utilizadas, en mayor o menor medida.

La vigorexia ya no es sólo cosa de hombres…

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La vigorexia se define como un trastorno de la conducta caracterizado por la obsesión por conseguir un cuerpo musculoso, sin llegar a ser nunca suficiente.

Creo que todo aquel que entrene, y digo entrenar, no hacer ejercicio de forma esporádica o recreativa. Es decir, todos aquellos que buscamos la mejora de la composición corporal y/o de rendimiento, tenemos en cierto modo una auto-exigencia que roza la vigorexia. Nunca tenemos suficiente, siempre queremos más.

En ocasiones buscando autosuperación, en ocasiones puro ego. Aparentar, querer parecer y ser más. Es aquí donde está el error y se traspasa la linea entre lo sano y lo peligroso, tanto a nivel físico como mental.

Pues bien, la mujer no es una excepción. Aunque haya sido un trastorno típico masculino, excesivamente estereotipado… cada vez son más las chicas que están metidas en el mundo del “nunca es suficiente”, en lo relativo a dieta y entrenamiento. Cada vez hay más competidoras en cada disciplina (fitness, culturismo, bikini, crossfit, etc.).

El problema, para mi, es cuando la dieta, el entrenamiento y en definitiva el estilo de vida, se anteponen a otras cosas más importantes. Habrá quien valore esto como su vida, lo más importante. Pero al fin y al cabo, no lo es. Aunque nos autoengañemos. La competitividad está en la naturaleza del ser humano, debido a la necedidad de supervivencia.

Lo que no está en la naturaleza del ser humano, es tener más capacidad física de la que estamos genéticamente predispuestos. Y es cuando se cruza la línea del uso de determinadas sustancias.

Los esteroides y la mujer… Oh my god!

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El problema de todo en la vida está en los extremos. Pasar del uso al abuso, del consumo a la dependencia, de la ayuda a la necesidad…

Si obsevamos las chicas de la portada, cada una con un nivel muscular y de grasa corporal, pero es bastante probable que puedan haber utilizado alguna ayuda exógena prohibida. No voy a valorar más. Creo que el 99% de los que vean este artículo coincidirán conmigo en que son “cuerpos estéticos”.

Sin embargo, la chica que aparece sobre estas líneas, es más que evidente, que por su sangre corre más testosterona (y derivados), que por el cuerpo de la mayoría de los hombres. ¿a alguien le parece bonito, estético, atractivo?.

Es un ejemplo muy dramático… pero el consumo de sustancias, es mucho mas habitual de lo que se piensa, no solo en los hombres, sino también en las mujeres. El tema es que no todas las mujeres que usan esteroides lo hacen buscando parecer un hombre.

Basicamente, la mujer tiene un “techo genético” más bajo que el hombre. Es decir, con mucha más rápidez se estanca, tanto en la ganancia de masa muscular como en la pérdida de grasa. El cuerpo de la mujer esta predefinido genéticamente para almacenar grasa (hasta cierto punto) y no para tener músculo.

Entonces por si misma, una mujer normal tendrá más complicado alcanzar el nivel de una top model, por mucho que entrene y por muy buena genética. Y no digamos ya alcanzar un nivel de masa muscular y grasa propio de un hombre.

Vamos, que esto es de locos… y no se donde vamos a llegar. Lo que está claro, es que una cosa es que se note tonificación en un cuerpo femenino, realzando la figura, mejorando la calidad de vida, teniendo unas bonitas lineas, proporcionalidad y estética…. Y otra cosa es parecer hulk, o sin ir tan lejos, tener fisionomía propia de un hombre, por un exceso de entrenamiento y/o consumo de esteroides.

Una forma para valorar el uso o no de esteroides, especialmente en la mujer, es fijarse en tres zonas musclares: deltoides muy redondeados y cincelados, trapecios bastante pronunciados y un pectoral lleno.

Y en el Crossfit, más de lo mismo.

Para terminar, me gustaría meterme en un terreno pantanoso. La mujer en el mundo del Crossfit…, daría para escribir un libro, pero antes quería tocarlo un poco en relación a este tema de la estética, rendimiento, apariencia, etc.

Por un lado, vemos como atletas profesionales del CF femenino tienen marcas exageradas, hacen entrenamientos extremos y llevan preparaciones propias de lo que son, atletas de élite: por lo general con años de preparación, dietas estrictas constantes y consistentes, entrenamientos minuciosamente planificados, de varias horas diarias y todos los días de la semana, descanso muy controlado, etc.

Hasta aquí nada diferente a la élite de cualquier otro deporte. Para estar ahí hay que hacer las cosas de un modo especial, para el que no todos estamos preparados. No todos valen, no todos tienen la predisposición, la capacidad de sacrificio, la fortaleza mental…

El problema que yo veo es como el Crossfit atrapa desde un punto de vista comercial, algo que pasa igual en el fitness, culturismo, y tanto en hombres como mujeres. Se llega a segregar a la gente desde un punto de vista “sectario”. O eres fitness o eres Crossfit, y no te queremos si eres del bando contrario… Aunque esto es otro tema…

Pensamos que hasta ahí puede llegar cualquiera y de cualquier modo. Y pensamos que esos físicos puede alcanzarlos cualquiera. Aunque siendo sincero, el fisico del 99% de atletas femeninas profesionales, no es precisamente bonito… Aunque tampoco lo es en otras disciplinas competitivas como fitness o culturismo cuando salen a la tarima, y si días posteriores a la competición.

Puede parecer cuestión de gustos, pero hay algo que pasamos por alto quizá por desconocimiento, y es como no se puede tener al máximo nivel el rendimiento, la estética y la salud. Estos tres pilares fundamentales, pueden estar más o menos equilibrados dependiendo de la genética y el ambiente hormonal, pero sabemos que uno no puede llevarse al extremo sin consecuencias en alguno de los pilares contrarios al menos.

Salvando las distancias, cuando en todas estas disciplinas están “off-season” (fuera de temporada o sin preparación), vemos como hay una mayor tendencia a parecer una mujer de verdad. Con una salvedad, una mujer culturista ni fuera de competición parece una mujer y en gran cantidad de casos, muchas mujeres crossfitters aunque pierden el tono y definición, mantienen aun rasgos masculinos (mandíbula, trapecios, hombros).

Esto, desde mi punto de vista, hace dudar, aunque simplemente intento ser crítico, desde el respeto y la admiración hacia todo competidor o deportista profesional. ¿puede ser dicha masculinización propia de una preparación extrema sin consumo de fármacos? Quizá así sea… Pero dado el uso y abuso actual de todo tipo de sustancias, con ese ocultismo característico, también hace inclinar la balanza a pensar que pueda haber algo más que pasamos por alto.

Invito a ver deportistas femeninas de Crossfit, como Brook Ence, Emily Bridgers o Sara Sigmundsdottir por citar 3 “TOP” mundiales, y compararlas con otras competidoras femeninas que no han llegado a nada, más que a tener seguidores en instagram, como Jackie Perez o Rita Benavidez… hay términos medios como Andrea Ager. Pero bueno, simplemente quiero ilustrar que incluso en la élite hay diferencias bastante extrañas entre competidoras. Hay la teoría de que cuando van a competir, evitan tomar nada, para no tener apariencia tan radical. Habría que ver la evolución durante un año natural y corroborar en qué fases de su temporada están con una apariencia más masculina, porque seguramente no necesariamente sea cuando van a competir, por la mayor exposición a los medios. (se podría actualizar con otros ejemplos, pero la sombra de la duda siempre está presente).

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En la foto de la izquierda, Rita Benavidez y Jackie Perez, dos atletas de Crossfit de nivel mundial. Con años de sacrificio, constancia y trabajo duro. No están entre las mejores…

A la derecha, una de las TOP mundiales, Brooke Ence (aunque igual no es buen ejemplo, ya que ella precisamente compitió en Fitness).

Creo que una imagen vale más que mil palabras… (pese a que en la foto de la derecha, Brooke no está “a tope” ni mucho menos), pero allá cada cual.

Sobre gustos no hay nada escrito, pero sobre naturaleza si, y aunque no tienen por qué haber tomado nada ninguna de las tres, pueden haberlo hecho incluso las tres, lo que está claro es que hay dos que si saben que “parecer un hombre” no es buena idea si una eres mujer.

Se me antoja una duda existencial… ¿por qué las que están más arriba en la élite están más “masculinizadas”? Probablemente sea simplemente derivado de un nivel de entrenamiento extremo… o quizá no sea solo eso y haya (al igual que en sus compañeros hombres) un cierto uso de determinadas sustancias “prohibidas” según donde, para quien y cómo… Lo que está claro es que es mucho más bonito pensar en la “limpieza” del deporte de élite, pero yo tengo mis dudas.

En definitiva, que no es más que otra reflexión, cada cual es libre de gustarle uno u otro tipo de mujer igual que cada mujer es libre de llevar su cuerpo al extremo que desee o de quedarse en un término medio, al igual que los hombres… de practicar un deporte u otro, de hacerlo a nivel amateur o profesional, por entretenimiento, estética y salud o por ser el más o la más (ego).