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Nos pasamos la vida buscando la “fórmula mágica” para adelgazar, definir, ganar masa muscular, mejorar el rendimiento, rejuvenecer, tener mejor la piel o ponerse morenos, incluso para otras cosas menos banales y efímeras, como es la salud. Buscamos con ansia esa píldora que con solo ingerirla nos de los resultados que deseamos… Que normalmente suelen ser los resultados que tienen otros, resultados que desconocemos lo que implican o lo que tienen detrás antes de alcanzarse…

Y así con todo en la vida, aunque aquí y ahora nos ocupa algo banal y supérfluo en gran medida, como es la es nutrición y el deporte para mejorar el envoltorio que tenemos… nuestro cuerpo.

Pero no paramos a pensar que realmente, esos otros en los que nos fijamos han conseguido esos resultados con esfuerzo, con sacrifcio, hipotecando algunas cosas de su vida para poder tener eso que nosotros quisieramos tener.

Y lo que hay que plantearse antes de nada, es si estamos dispuestos a hipotecar algo… Por ejemplo hipotecar nuestra vida por tener un mejor físico, por gustar, por ser, por parecer más…

Vamos, que el unico objetivo de buscar esa “panacea”, ese “santo grial”, esa “fórmula mágica”, es obtener una mejoría “física”, que pueda repercutir a nivel psicológico o no, positivamente o no, aumentar nuestro ego, o simplemente cubrir ciertas carencias.

Nos tiramos toda la vida tratando de alimentar nuestro ego mediante el querer “ser más o parecer más”, y no nos damos cuenta de que perdemos el tiempo y no alimentamos cosas verdaderaderamente importantes, que realmente merecen mucho más la pena ser alimentadas.

Todo depende de gustos y para gustos colores, pero basar toda nuestra vida en esa búsqueda de la “fórmula mágica” para ser y parecer más… No tiene mucho sentido, ya que al fin y al cabo, acabaremos en una caja de pino, más o menos grande, pero todos en el mismo sitio.

Basicamente, la clave está en hacer las cosas por uno mismo, disfrutándolas, aprendiendo de todo lo que venga, solo así obtener un cambio, una mejoría, realmente valdrá la pena

¿Por qué tantas prisas?

Simple y llanamente. La ley del mínimo esfuerzo, la ley que domina nuestra existencia. Si algo es fácil, rápido y barato, pensamos que es necesariamente más valedero de nuestro tiempo que algo que es costoso de conseguir, que presenta dificultades en el proceso o que no lo van a dar hecho…

Buscamos que todo sea rápido, fácil y barato. Y perdonar que os diga, pero esas tres cosas juntas… no suelen estar o si lo están es a costa de algún importante coste a cambio.

consEn la nutrición y en el deporte es habitual. Caemos en el error tremendo de optar siempre por lo que más rápido va a producir resultados.

Si nos presentan un determinado plan dietético a corto plazo que producirá teoricamente resultados rápidos, preferimos intentar esto en lugar de ir a lo seguro con un plan a largo plazo que sabemos que los resultados serán más fáciles de mantener. Preferimos correr el riesgo de cagarla antes de hacer las cosas bien, aun sabiendo que la cagaremos, y no porque prefiramos emociones fuertes, sino porque nuestro instinto vago prefiere no sacrificarse y nos autoengañamos.

En el deporte sucede parecido, no hay más que ver como se inundan los gimnasios en las épocas previas al verano. Hay que lucir como “ese”, y nos pensamos que es cuestión de 3 meses.

En fin, no voy a decir nada que no sepais. Las prisas no son buenas consejeras. Y si todavía el tener prisas hiciera que aprendieramos por el camino, pero ni si quiera eso.

¿Por qué no ir más despacio y disfrutar el camino?

Es la clave. Intentar disfrutar la experiencia. En “la dieta y el deporte”, como de todo en la vida.

A veces estamos más pendientes de la foto de rigor para el facebook que de disfrutar el momento con los amigos, familia o pareja, de demostrar lo bien que entrenamos para poder enseñarlo en instagram o de subir la foto del plato del día, para seguir alimentando nuestro ego con seguidores…

Hablo muy genéricamente, se que hay excepciones. Mismamente me considero tanto personal como profesionalmente una excepción. Mi ego no varía por tener más seguidores en instagram o en facebook. Mi ego varía cuando alguien critica constructiva o destructivamente mi metodología de trabajo o cuando alguien lee un artículo y opina, por ejemplo.

camino

Hay miles de ejemplos de gente que tiene miles de seguidores y son ineptos rotundos. Tanto intelectual como personalmente.

Por esto no me preocupa, tengo mis “fansites” corporativos, donde

intento compartir siempre que puedo experiencias, consejos o mismamente utilizarlo a modo de diario personal (en lo que a dieta y entrenamiento se refiere, el resto, se queda para mi).

Entonces, lo que deberíamos plantearnos es sencillamente, evadirnos un poco de la realidad forzada a la que nos autosometemos y tratar de evitar a toda costa la risa postiza, el postureo intelectual, el mostrarnos como queremos que nos vean y empezar a disfrutar siendo uno mismo… En definitiva, tratar de disfrutar más de lo que hacemos y no intentar demostrar a los demás que disfrutamos haciéndolo.

Entiendo que muchos, y yo en gran parte también, utilizamos redes sociales muchas veces como medio publicitario, y formamos parte a veces de lo que precisamente critico, porque implica en ocasiones participar en ese sensacionalismo pero creo que hay que mantener una línea, y tanto postureo hace que nos salgamos del camino y sobretodo, que no disfrutemos recorriéndolo.

¿Y si el camino no nos lleva a ningún lado o no nos lleva donde qusieramos llegar?

Para mi, acertadamente o no, creo que todo se resume en un aprendizaje, en un recorrido que intentaré que sea todo lo duradero que pueda, con este estilo de vida como parte fundamental de mí mientras pueda, pero tengo claro que hay tiempo para todo en la vida, y que aunque mi trabajo dependa en cierto modo de la apariencia física, para nada supedito todo a esta, aunque la gente pueda pensar en lo contrario…

esfuerzo

El tener un estilo de vida que implica cierto nivel de sacrificio, para mejorar tu salud, para mejorar tu rendimiento deportivo, para mejorar tu estética… o nada más lejos, el simple hecho de tener un estilo de vida activo, que conlleva constancia y esfuerzo, hacer deporte y cuidar la alimentación, sin pensar en nada más, no equivale a ser un obseso. Generalmente ese estilo de vida ya denota que la persona es capaz, se siente con la energía suficiente para intentar las cosas.

A menudo escucho algo muy gracioso, “para que perder mi vida haciendo deporte y comiendo sano si solo tengo una vida, quiero aprovecharla”…. Pues bien, yo diría y digo que al contrario, solo tengo un envoltorio, sólo tengo una vida, y habrá cosas que no pueda cambiar, que no pueda “arreglar”, pero hay otras que si puedo controlar, que si puedo mejorar… y mientras pueda, trataré de hacerlo, y no solo eso, sino que disfrutaré haciéndolo.

Asi que, si el camino no me lleva a ningún lado o no me lleva donde yo quisiera llegar… Pues qué remedio, al menos habré disfrutado recorriéndolo. Esa es la verdadera fórmula mágica para todo en la vida, disfrutar aprendiendo de lo que nos depare el camino, que por lo general si eres constante, te esfuerzas y haces las cosas con paciencia y constancia, lo normal es que te depare cosas positivas.