Con la irrupción del Crossfit como metodología de entrenamiento (patentada) fue surgiendo una eterna y absurda guerra con el Fitness.

Para los que nos gusta el deporte de verdad, y más concretamente las disciplinas de fuerza (y sus diferentes variantes), nos parece absurdo este debate sobre qué opción es mejor, y la guerra constante con las consiguientes descalificaciones o guerras de egos en redes sociales.

CONTEXTO

No se puede opinar sobre algo sin conocerlo de cerca, y aun conociéndolo, sin haberlo probado. La polarización es insana y más si cabe cuando hablamos de una población muy sedentaria, donde lo que hace falta es entrenar y moverse más (comer mejor también, claro), y a ser posible entrenamiento contra resistencia (fuerza).

Crossfit surge como alternativa al gimnasio convencional. Atrae a usuarios que buscan otra forma de entrenar, más dinámica y variada, en grupo, de forma dirigida y también más rápida. No entraremos en describir la metodología.

Hay que reconocer que el gimnasio puede ser aburrido y monótono, mientras que el Crossfit en general puede ser más divertido.

Y no es baladí que la mayoría de usuarios noveles de un gimnasio chocan con la realidad de bruces: te tienes que buscar la vida contratando entrenador o preparador, debido a la habitual desactualización (que por suerte va cambiando a mejor) y la automatización por sistema de las típicas “rutinas de cajón”. O intentar aprender por tu cuenta, con los pertinentes riesgos de la sobre información.

Mientras que en una clase dirigida de Crossfit el trato es mucho más cercano, suele haber alguien que te mira, corrige, enseña… que se sabe tu nombre. Todo influye y hace que sea más personalizado, y como seres sociales que somos, nos sintamos atraídos (salvo excepciones) a ese entorno más familiar. Además conoces gente y surge la famosa comunidad.

Existe una gran facilidad de sentir la pertenencia a un grupo, con la que si bien hay que tener especial cuidado y evitar caer en la moda fácil y el sectarismo.

Como en todo hay excepciones. Y de dichas excepciones surge la negativa idea de que el Crossfit puede ser lesivo. Pues claro. Al igual que el fitness puede serlo. Especialmente en ciertos niveles y por culpa de malos entrenadores, coaches o preparadores.

Al final, el ego está muy presente en ambas disciplinas, y eso tiene implícito aspectos también negativos. 

De hecho, más allá del calor, lo de entrenar semidesnudos tiene un claro sentido: a todos nos gusta vernos bien. Y si se pudiera en los gimnasios, se haría igual. La vanidad “rezuma” en ambos bandos.

DIFERENTES OBJETIVOS

Lo primero que debemos tener en cuenta es que hablamos de deportes diferentes, con ciertos elementos comunes en esencia.

En el Crossfit el objetivo principal es el rendimiento, metabólico y aeróbico, con mayor componente de fuerza submáxima y fuerza-resistencia.

En el Fitness y variantes, la premisa principal es la estética mediante la búsqueda de hipertrofia, sea ésta funcional o no. Estar musculado y definido, con cierta simetría y proporción. 

También hay diferencias a nivel de utilización de sustratos energéticos, y por lo tanto en cuanto a periodización nutricional y programación de entrenamiento. Deben ser diferentes.

Esto no quiere decir que un deportista de Crossfit, compita o no, deje en un segundo plano la estética. De hecho suelen ir de la mano, y la mayoría de atletas buscan simultanear su rendimiento con la consecución del apartado estético. 

Se puede conseguir hipertrofia con el Crossfit, por supuesto, especialmente para iniciados. Pero hay que tener claro que no es recurso óptimo para ello.

La mayoría de grandes físicos en Crossfit, provienen de otras disciplinas, y en muchos casos del fitness, también de la gimnasia deportiva, halterofilia, triathlón, etc. 

Si bien, en Crossfit hay que tener en cuenta que no se busca simetría y proporción, por lo que el alto componente de trabajo y estímulo a nivel de tren inferior, dorsal, trapecio y hombros, hace más notorio el desarrollo en estos grupos musculares. Especialmente llegados a ciertos niveles.

No entraremos a debatir sobre cánones de belleza, especialmente el femenino, que sufre de muchos más tópicos injustos. Y quizá aquí haya que romper una lanza a favor de la mujer crossfitera, ¿quién dijo que la mujer no puede estar fuerte y además parecerlo? Sobre gustos no hay nada escrito. Y hay que abrir un poco más la mente.

Y no quiere decir que una mujer que haga Crossfit de forma recreativa o amateur, incluso compita, tenga que llegar a parecerse a los físicos femeninos de la élite. Siempre lo ejemplificamos igual y las chicas acaban asustándose (entre otras cosas por los cánones de los que hablamos). Y es que normalmente cuando hay una gran exageración de rasgos, o cierta “masculinización”, implica el uso de ciertas sustancias, que en el hombre no son tan evidentes.  

FALSAS EXPECTATIVAS

Hay que diferenciar los usuarios promedio de gimnasio y crossfit, de los atletas avanzados y/o competidores de ambos deportes. 

Hay mucha influencia y muy negativa de falsas expectativas. En ambos hay una gran distorsión de la realidad.

La mayoría de la gente llega atraída por esos “físicos cuasi perfectos”, pensando que es cosa de unos meses. La “necesidad” u objetivo principal suele ser la pérdida de grasa e hipertrofia.

En ambos hay un desconocimiento brutal de lo que implica llegar a la élite. La gente no tiene la más remota idea de lo que hay que sufrir para subirse a una tarima, y conseguir por tanto los cuerpos que la mayoría ansía. Pero ni de lejos saben lo que hay que pasar para llegar a unos Crossfit games.

Primero, al pensar que los atletas de élite están física y estéticamente así por hacer el Crossfit que todos conocemos. Nada más lejos de la realidad, la preparación competitiva y no digamos ya de nivel élite, está a años luz de la clase del día.

Segundo, hay que hacer especial hincapié en la mayor de las diferencias: no entrena igual un atleta de élite que un usuario promedio, ni debe hacerlo. Tampoco deben comer igual.

En fitness competitivo se sufre con la dieta lo que no está escrito. En crossfit competitivo no hay cetogénicas, ni paleo, ni dieta de la zona, ni realfood… Hay ultraprocesados y mega ingestas calóricas. 

La mayoría de la gente en Crossfit hace el entrenamiento del día, y casi nunca todos los días de la semana. Si me apuras hablamos de unos 30′ realmente intensos por cada clase de 1 hora, donde el estímulo podríamos considerarlo en rangos óptimos (el resto calentamiento, técnica, enfriamiento, etc.).

MARKETING

Aquí la balanza se decanta para el Crossfit sobradamente. La que la propia marca se ha encargado muy bien de generar falsas expectativas, como hiciera antes la industria del fitness, y distorsionar la realidad con una publicidad muy agresiva: cambios radicales, usar la imagen de Crossfitters profesionales para vender unos resultados como habituales y normales.

Conseguir que la gente entienda el deporte como mucho más. Algo que tiene gran parte positiva, pero también problemas.

Por un lado, ha influido notablemente la mala prensa en torno al fitness: abuso de esteroides y otras drogas para la mejora del rendimiento, mala formación de los “monitores” de gimnasio, cultura underground y mala información durante décadas.

Por otro, en el Crossfit el marketing agresivo y lavado de cara constante en lo que al uso de sustancias farmacológicas con más que discutibles controles anti-doping. No hay que obviar que Crossfit es un negocio mucho más tangible que el fitness. Y no interesa que sea tan underground, y gracias a esto se ha convertido en algo mucho más esnob.

Existe una falsa creencia de que en Crossfit puede y debe competir cualquiera. Y a la marca esto le beneficia, por lo que permite que se promueva.

Vender la élite de un deporte como alcanzable y accesible para todos, es una mera estrategia comercial para para “democratizarlo” y llegar a mucha más gente (lo que equivale a más dinero). 

El dominio del Crossfit, y su apartado técnico en concreto, requiere cientos de horas de entrenamiento a buen nivel. Y esto es un hándicap frente al fitness.

CONCLUSIONES

Busca algo que te guste y hazlo. Pero entrena fuerza. No juzgues sin conocer, porque quizá te sorprendas.

Si quieres ser como los mejores, te tocará pasarlo mal. Sea en el deporte que sea. Ten los pies en la tierra y no pretendas hacer en unos meses o en un par de años lo que a la mayoría le cuesta casi una década.

Siempre hay un precio a pagar, y será mayor cuanto más ambicioso sea el objetivo.

Disfruta el camino. Esa es verdadera la meta, tanto del Crossfit como del Fitness.

Practiques lo que practiques, no olvides la salud como concepto global. 

Cualquiera de las dos disciplinas es válida para cualquier persona, sin importar nivel y antecedentes deportivos, solo hay que saber gestionar el ego, tener ganas de aprender y dejarse enseñar.

Y es que en el término medio muchas veces está la virtud. Si no hay un objetivo drástico, la compatibilización y simultaneidad de ambas cosas puede ser una herramienta genial para mantener un buen nivel de masa muscular con un porcentaje graso óptimo.

Siempre lo diré: he conseguido una base con el fitness durante una década y lo he mejorado con el Crossfit durante varios años. Y cuando mejor me he sentido ha sido practicando ambas de forma bien estructurada y programada.